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Al rescate de las costumbres y tradiciones del mundo ezar

Por Carmen Báez

Luis Enrique Ferro Vidal, investigador del Departamento de Estudios Culturales, Demográficos y Políticos de la Universidad de Guanajuato, campus Celaya-Salvatierra, realiza investigación sobre el grupo indígena ezar, que habita en una comunidad de San Luis de la Paz, municipio del estado de Guanajuato.

Resultado de su quehacer científico, en meses recientes el doctor en ciencias antropológicas presentó el libro Simbiosis guadalupana: Historia e imagen sagrada en el mundo ezar, trabajo que rescata las costumbres y tradiciones de este grupo étnico.

Para este grupo indígena, asegura Luis Enrique Ferro Vidal, “la virgen de Guadalupe es un contenedor de la memoria colectiva. Su presencia es la representación de un marcaje vivencial de su propia existencia; mediante un proceso ritual, acceden de manera cíclica a su pensamiento religioso, donde lo sagrado se desvanece y se formaliza un encuentro con su historia y sus antepasados para establecer la representación de lo que son hoy en día”.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Ferro Vidal, miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), comparte su interés por el estudio de los ezar y la manera particular de este grupo de ver e interpretar la religiosidad en torno a la virgen de Guadalupe.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Cómo nace el interés por estudiar primero a grupos indígenas ñhä-ñhüs y más adelante a la comunidad ezar (chichimecas jonaz)?

Luis Enrique Ferro Vidal (LEFV): Después de mis estudios de licenciatura realicé trabajos de consultoría en el Proyecto Multidisciplinario la Cuenca del Río Laja en varios municipios del estado de Guanajuato, lo que me permitió conocer muchos aspectos culturales del estado que eran realmente desconocidos.

En la travesía, aprecié algunas costumbres y tradiciones de origen otomí como danzas, ritos como las velaciones, culto a los antepasados y a las ánimas; objetos rituales como el uso de sahumerios en las ceremonias y rituales, las estrellas y chimales o frontales hechos con cucharilla (conocida también como sotol o chimal), culto a piedras, lugares y cerros sagrados.

En esta investigación también pude presenciar ceremonias que representaban la fundación de algunos pueblos, recolectar material de historia oral sobre el origen indígena, la llegada y milagros de los santos. Lo más interesante fue reconocer el sentimiento de los grupos indígenas de Guanajuato, olvidaron su pertenencia étnica y se asumieron como campesinos, de esa forma también dejaron atrás los mitos de fundación por la historia de la dotación del ejido.

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Posteriormente, el antropólogo Diego Prieto Hernández me invitó a trabajar en el Proyecto Nacional Etnografía de las Regiones Indígenas en el Nuevo Milenio, para realizar investigación en la microrregión del semidesierto queretano que tiene por nombre Sombrerete en el municipio de Cadereyta.

AIC: ¿En qué consiste el Proyecto Nacional Etnografía de las Regiones Indígenas en el Nuevo Milenio?

LEFV: Es un digno e interesante proyecto que suma voluntades de grandes investigadores de la cultura en México que en la búsqueda de un reconocimiento de la vida indígena en la época actual, realizaron este proyecto para comprender y aprender la diversidad cultural del país bajo ejes temáticos que incluyeran a todos los grupos indígenas. Así este proyecto ha generado un gran acervo de colecciones bibliográficas entre el resultado de investigaciones, atlas etnográficos, ponencias, conferencias.

Con el desarrollo de las investigaciones se vio la necesidad de ampliar los horizontes del proyecto, así comencé el estudio del grupo indígena ezar o chichimeca jonaz del municipio de San Luis de la Paz, Guanajuato.

AIC: ¿A qué retos se enfrentó con esta nueva investigación?

LEFV: No entendía nada en mis incursiones en campo. La bibliografía de este grupo era casi nula. Hay mucho sobre la población chichimeca del pasado, pero nada del presente; me fue difícil comprender a los ezar. No entendía el orden de su sistema cultural.

No había una integración de organizaciones sociales claras o definidas, no había grandes ceremonias. Un mundo revuelto se presentaba a mi vista y a mi entendimiento. Un día, durante un acto cuasisagrado pensé en centrar la mirada en un mundo nómada más que sedentario —como eran los chichimecas en el pasado— y cambiaron las cosas.

AIC: ¿Por qué realizar investigación en este grupo indígena?

LEFV: La ausencia de una evocación étnica en el estado surge porque para el pensamiento de la “guanajuateneidad”, es decir, la construcción del imaginario social de sus habitantes, adolece de la presencia indígena que solo es considerado como un sujeto social existente en un tiempo que vive en los diálogos del pasado.

Mientras que el indio del presente se mantiene en los registros de lo que puede considerarse resquicios culturales, ya que en Guanajuato, el indígena ni siquiera merece tener un reconocimiento para ocupar un lugar especial en el Museo Regional, como acontece en otros estados de la república mexicana, o bien ocupan un minúsculo espacio de la gran magnitud de la diversidad cultural nacional.

Los indígenas de Guanajuato son desvinculados de la vida cultural de la nación porque se les ha negado su presencia en la vida del país y son sujetos alejados del pensamiento guanajuatense y de la antropología mexicana.

Por tanto, el sentido de la diversidad cultural en el estado se observa y se siente alejado de su realidad vivencial, aun cuando Guanajuato cuenta, en su haber cultural, con un rico pasado prehispánico y un enriquecedor presente indígena.

AIC: ¿Cuál es el principal problema de este desinterés de la realidad indígena del estado de Guanajuato?

LEFV: El problema principal del pensamiento de y sobre lo indígena se centra en que no ha sido comprendido e integrado como parte vivencial de la cosmovisión e identidad guanajuatense en las ciudades y en su mundo rural.

En Guanajuato se prefiere el mundo moderno y quijotesco, la alta cultura sobre la cultura íntima, por lo que el mundo indígena aparece, por lo general, como un referente histórico, como una hipótesis que se desvanece en la memoria por las crónicas de su historia de colonización y los vericuetos interculturales que surgen por un sistema de poblamiento caracterizado por los asentamientos nacidos en los caminos y veredas del Camino Real de Tierra Adentro, en donde la riqueza era y sigue sustentándose en el cuerpo de sus riquezas materiales que ciega el amplio caudal de su espíritu cultural.

Ante estas manifestaciones de negación a lo diverso, lo indígena en el pensamiento guanajuatense vive y perdura en tiempo pretérito. Esta situación genera una negación al inconsciente colectivo de su población para integrarse como parte de ese pasado.

Con el aniquilamiento de la vida indígena en la memoria y en el tiempo presente, se impide e imposibilita adquirir un conocimiento de los grupos indígenas y tradiciones que existen y que forma parte del guanajuatense. Hay pocos estudios sobre estos grupos en el estado de Guanajuato, hay tan solo líneas aisladas.

AIC: ¿Qué propone al respecto?

LEFV: Son necesarias dos cosas.

Por un lado, el mundo mestizo debe aprehender a reconocer con la mirada formas propias e íntimas de la diversidad cultural en el estado, para fortalecer la identidad y generar una comprensión a la diferencia, y hacer de la sociedad guanajuatense un mundo de vida pluricultural.

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Por otra parte, fortalecer el sentir y la identidad indígena, porque resistir no es vivir. Por tales motivos en estos momentos se ha centrado a generar más allá de lo académico actividades de divulgación como cápsulas de radio, documentales, artículos de divulgación, porque de esa forma se intenta encontrar una ruta en donde se aprenda a respetar y asimilar la diferencia y para sentir, profundizar y acrecentar el orgullo indígena. También para que se recuerde el origen indígena de quienes lo han perdido en la memoria.

AIC: ¿Cuáles son las principales cualidades del grupo indígena?

LEFV: El eje rector del grupo ezar es la lengua, la pertenencia y la sangre.

La vegetación se ha extinguido en la zona porque aún viven de la recolección. Son creyentes mas no devotos, por eso no tienen muchas fiestas y, las más relevantes, hablan de su historia.

En realidad, Mesoamérica se rompe en esta parte del país. En la licenciatura me habían preparado para pensar una antropología para los pueblos mesoamericanos y no para los aridoamericanos. La comunidad ezar se reconoce como un pueblo que jamás se dejó conquistar.

AIC: El grupo indígena ezar no fue colonizado por los españoles, quienes trajeron al “Nuevo Mundo” el cristianismo. Sin embargo, tiene una conexión simbólica con la virgen de Guadalupe, una imagen característica del cristianismo en México. En su libro Simbiosis guadalupana: Historia e imagen sagrada en el mundo ezar, ¿cómo aborda esta temática?

LEFV: En el libro intento explicar que los ezar esconden en su historia profana, sacralizada en las acciones, rituales dentro de sus festividades, de esa manera, en la sacralización de su historia y su interrelación con los santos se genera el sentido de pertenencia, una identidad y un territorio que suple el mito de origen, que han perdido con el tiempo.

El caso de la virgen de Guadalupe tiene relación con su identidad, la lucha contra el mestizo y el reconocimiento de su territorio. Ellos ven en la virgen de Guadalupe la representación de su madre porque se le apareció a un chichimeca llamado Juan Diego, y debió de hacerlo en lengua ezar, de ahí asumen que ella les enseñó la lengua, mientras que en contraparte, el águila les brindó la inteligencia.

Tanto la virgen de Guadalupe como el águila se hacen visibles en la fiesta a través de un elemento ritual que es un frontal o chimal hecho con cucharilla con un águila en la parte superior. Este frontal es colocado en el Santuario de la Virgen de Guadalupe en San Luis de la Paz acompañado de danzas de guerra, para reafirmar los límites de territorio que ganaron en los tratados de paz.

AIC: Actualmente, ¿qué proyecto de investigación lleva a cabo?

LEFV: Actualmente soy responsable del proyecto interdisciplinario Sentir el barrio: fortalecimiento de la identidad del barrio de Tierras Negras, Celaya, Guanajuato. Este barrio es uno de los más antiguos y tradicionales de Celaya, es de origen otomí, por lo que se intenta rescatar y fortalecer las tradiciones y costumbres del lugar. Con apoyo de otros investigadores se realizarán intervenciones sociales, de salud, herbolaria, sustentabilidad, negocios y artes, para mejorar las condiciones de vida y las relaciones comunitarias.

Fuente: Conacyt

 

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