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Miradas de reportero: Son quienes vigilan la protección, también a periodistas

Por Rogelio Hernández López

Allá, por la calle de Patricio Sanz, cerca de la torre malllamada World Trade Center, hay un inmueble modesto de dos pisos habilitado para oficinas pequeñas que es como la entrada a un mundo desconocido para muchas personas.

En esa Casa de la Solidaridad se dio hospitalidad en 2010 a un pequeño organismo de periodistas, que nació ese año desesperado porque se hacía poco para frenar el ciclo de agresiones a nuestra profesión. Ese fue el mejor lugar al que pudo llegar, porque allí se defienden los derechos de la gente.

En la Casa, fue posible conocer a su director, Miguel Álvarez, un hombre grande de tamaño, de hablar calmo, de ojos y sonrisa sincronizados y de una enorme capacidad para atender a sufrientes de las muchas aristas de injusticia social en este país. Por eso ya se le reconocía a él y a su organización, Servicios para la Paz (Serapaz), como los grandes mediadores de conflictos entre grupos  inconformes y gobernantes.

En el lugar confluían entonces, como inquilinos, varios organismos del mismo tipo. Igual era la sede de un frente autodenominado la Red de todos los derechos para todos. Por eso, cada semana y cada mes llegaban decenas de personas de otras organizaciones a diversas reuniones, ya como aliadas o convergentes; Y siete años después, toda esa actividad ha conformado una gran coalición de nombre: Espacio OSC (organizaciones de la sociedad civil).

El Espacio OSC

Ellas y ellos conforman la columna vertebral, quizá más importante en México, de organizaciones no gubernamentales que defienden los derechos humanos de todos, que no siempre se entiende.

En el Espacio OSC detectan campañas en su contra. Saben bien quienes son los difamadores que, sin pruebas, los señalan de favorecer a delincuentes; también se percatan que demasiados periodistas desestiman que defiendan su derecho a ser protegidos. Y, más grave aún es que todo el tiempo se topan con marcos legales vetustos, con un exceso de menosprecio y malas prácticas de funcionarios de gobierno de todos los niveles y elementos de seguridad del Estado.

Pero no cejan. Apenas el 26 de julio, 17 de estos organismos y su Red amplia presentaron su tercer informe conjunto llamado: “Protección integral para personas defensoras de derechos humanos y periodistas: la deuda del Estado mexicano”. Los autores, son de ellos que, por tozudos, se hicieron expertos en estos temas. Se responsabilizan del informe las organizaciones siguientes:

Article 19; Asociación Mundial de Radios Comunitarias, México (amarc mx); Casa de los Derechos de Periodistas a.c.; Casa del Migrante Saltillo; Centro Mexicano de Derecho Ambiental (cemda); Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan; Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh); Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (cdhzl); Centro de Investigación y Capacitación Propuesta Cívica a.c. (cic-pc); Centro Nacional de Comunicación Social (cencos); Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (cmdpdh); Comunicación e Información de la Mujer a.c. (cimac); Jass Asociadas por lo Justo; Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos (Redtdt); Reporteros sin Fronteras;: Scalabrinianas, Misión con Migrantes y Refugiados; Servicios y Asesoría para la Paz a.c. (serapaz). Los acompaña Brigadas Internacionales de Paz (pbi)-Proyecto México y con frecuencia Aministía Internacional.

Su informe más reciente en lugar de plagarse con denuncias y quejas –como algunos otros de ONGs–, rebosa de recomendaciones a prácticamente todas las instancias ejecutivas gubernamentales. Su propósito es mejorar el ambiente de ellos y otros defensores y también, de nosotros, los periodistas.

Recomiendan

Son 19 las grandes recomendaciones que hacen al Mecanismo de Protección a Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación. Entre otras:

Incorporar transversalmente el enfoque de género tanto en los análisis de riesgo y en los programas de medidas; reconocer la diversidad cultural cuando se trate de grupos; ampliar la cobertura de protección para ambas poblaciones (defensores y periodistas); proteger de agresiones digitales; garantizar reubicación temporal cuando sea necesaria; garantizar que las víctimas puedan regresar a sus actividades; eliminar la participación de empresas privadas que implementan medidas de protección porque ven a las víctimas como número o cliente pero no como personas.

De las otras recomendaciones que hacen al Mecanismo una parte son más bien para insistir en las medidas que ya inició la Secretaría de Gobernación por instrucciones presidenciales desde el 17 de mayo, tales como definir esquemas de cooperación con gobiernos de los estados y municipios, crear protocolos comunes, implementar medidas con mutuo apoyo; suficiente personal; impartir capacitación en cada lugar; diseñar un mapa de riesgo y avanzar en el diseño de políticas públicas para la prevención.

También hacen recomendaciones precisas a los integrantes de la Junta de Gobierno del Mecanismo de o sea la Secretaría de Gobernación, Procuraduría General de la República, Comisión Nacional de Seguridad,  Secretaría de Relaciones Exteriores y Comisión Nacional de Derechos Humanos.

E insisten en algo que es esencial y que en en 17 años de agresiones no se ha podido lograr plenamente: “Realizar, con el apoyo de la presidencia de la república, una campaña nacional de reconocimiento a la labor de las personas defensoras de derechos humanos en México y… de los periodistas”.

Y sí, así son. Desde que se iniciaron las gestiones en el Senado de la República y la Cámara de Diputados para la creación de la ley federal de protección, en 2011, la mayoría de estas organizaciones se unió a los pequeños organismos de periodistas que empujaban en ese sentido y fueron factor para que se lograra, al igual que el mecanismo federal, igual que los cambios a leyes y códigos federales, igual que la instauración de otras instancias de gobierno por la protección y vigencia de los derechos humanos.

Ellas y ellos también defienden los derechos de los periodistas y muy pocos colegas lo sabemos.

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